jueves, 14 de noviembre de 2013

México frena al maíz transgénico por demanda colectiva

Amigos y amigas compartimos informacion sobre como en Mexico se ha prohibido el cultivos de maices transgenicos.  VIVA MEXICO, en la defensa de su maiz ... leer más aquí

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Ley Monsanto, ¿una amenaza para la soberanía alimenticia de Chile?

La Ley de Obtentores de Vegetales, conocida como la Ley Monsanto, que obliga a pagar por el uso de semillas transgénicas, amenaza la soberanía alimenticia de Chile, según Claudia Pailef, consejera nacional indígena en la región de Los Lagos.
 Pailef hizo un llamamiento a la ciudadanía, en especial a las comunidades campesinas e indígenas de la zona, para que evalúen la actuación de los parlamentarios, y expresen su determinación a través del voto.
La medida legislativa fue presentada por la presidenta Bachelet y fue acelerada por la administración de Piñera.
La Ley Monsanto, que establece pagos por la propiedad intelectual de las semillas transgénicas, deja sin protección, según los activistas, a los pequeños agricultores, ya que las semillas patentadas por grandes transnacionales y corporaciones privadas estarán gravadas con un precio en el que ellos no tendrán influencia.
 Mientras tanto, los legisladores aseguran que existe información confusa al respecto, sobre todo en lo relativo a la semilla nativa. Así, Haroldo Salvo-Garrido, director del Centro de Genómica Nutricional Agroacuícola (CGNA) sostiene que la ley no contempla la utilización de la transgenia, sino que establece un marco de protección en torno a los derechos intelectuales sobre la creación y producción de variedades nuevas.

Este sábado más de 10 ciudades chilenas mostraron su rechazo a la 'ley Monsanto'. Las protestas fueron convocadas por organizaciones que promueven la campaña ‘Yo No Quiero Transgénicos en Chile’, con el objetivo de frenar la polémica normativa.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

¿Etiquetar o no etiquetar? Se agudiza la batalla ante la votación sobre transgénicos.



Este martes se votará en el estado de Washington la iniciativa que obliga a los productores a etiquetar los alimentos genéticamente modificados.
Desde las plataformas que apoyan el sí se afirma que las grandes cadenas de supermercados están haciendo todo lo posible para que la ciudadanía no tenga acceso a una información que pondría al descubierto la verdadera composición de los productos que compran.
La última encuesta de la empresa Elway revela que la mayoría de los votantes (46%) está a favor de la iniciativa, aunque el mes anterior los encuestados que se pronunciaban a favor de la iniciativa sumaban el 62%. Un cambio tan brusco puede ser explicado por la campaña contra la iniciativa emprendida por las multinacionales, como Monsanto, PepsiCo, Dow, Nestle y Kollegg, que han invertido alrededor de 22 millones de dólares. Mientras, las compañías y grupos que están a favor de que se etiqueten los productos con más precisión han recaudado unos 6 millones de dólares.
El ambientalista Oscar Di Vinsenti opina que las multinacionales invierten tanto dinero en la promoción de leyes que les favorezcan y ayuden a ganar más dinero, que a menudo los legisladores "carecen de conocimiento y de capacidad de resistencia ante esta iniciativa".
No es la primera vez los grandes grupos agroquímicos se enfrentan a iniciativas que piden mas transparencia y control en el etiquetado de los productos transgénicos. Anteriormente, en el estado de California los lobbies lograron tumbar la Proposición 37 (La Proposición 37 cambiaría la ley estatal para exigir divulgación de información específica de alimentos genéticamente modificados), aunque en aquella ocasión las grandes compañías invirtieron más de 44 millones de dólares para que la proposición no saliera adelante.
El pasado 12 de octubre,
Día internacional contra Monsanto, ciudadanos de diferentes estados de EE.UU. y de todo el mundo se lanzaron a las calles para pedir más claridad en el etiquetado y denunciar dos cosas: por un lado el carácter dañino de los productos transgénicos y, por otro, el excesivo control e intervencionismo de las multinacionales como Monsanto en la política estadounidense. Precisamente, los grupos que apoyan el nuevo etiquetado afirman que dicho intervencionismo se percibe claramente sobre el telón de fondo de esta votación enturbiada por acusaciones de compra y de manipulación de la campaña.